Según la termodinámica un duelo es como un sacacorchos

¡Abróchate el cinturón de seguridad, estás atravesando una zona de turbulencias! Ojalá alguien nos avisara, lamentablemente, el viaje de la vida no lleva cinturón, pasamos tormentas, desiertos y cordilleras sin preaviso ni airbag. Estos momentos no son excepciones, todos estamos pasando constantemente por algo. Los espejismos de las vidas perfectas y controladas son eso, espejismos, que nos desvían de nuestro camino y se evaporan en cuanto los tocamos. Aceptar esta naturaleza cambiante y aceptar nuestra falta de control puede ser un gran alivio. Aceptar que todo cambia es especialmente importante durante un duelo.

“Los espejismos de las vidas perfectas y controladas son eso, espejismos, que nos desvían de nuestro camino y se evaporan en cuanto los tocamos.”

 

 

Un diagnóstico conlleva un duelo, un duelo de nuestra vida anterior, un duelo por el proyecto que no se hará realidad o un duelo por nuestra autoimagen previa al diagnóstico. Por ejemplo, cáncer, enfermedades degenerativas, pérdida de autonomía, VIH, deterioro cognitivo etc. Algunas personas han tratado de describir los diferentes estados del duelo: shock, negación, depresión, rabia, resolución… Estos estados no sólo no van en orden, sino que conviven en nosotros, estoy triste-rabiosa o en alegre-shock. ¡Qué lío! De hecho, durante el duelo podemos vivir momentos de mucha intensidad emocional que pueden ser largos y darnos la sensación de vivir en un bucle. Yo lo visualizo como si llevase lloviendo días, semanas o meses hasta que empiezas a pensar que nunca dejará de llover. En mi propia experiencia de duelo, he vivido el despertar día tras día y que mi primera emoción fuese dolor. Ese dolor diario me hizo empezar a creer que siempre iba a ser así y, a veces, pensaba cosas del tipo:  Hay un nubarrón en mi vida que no deja pasar la luz del sol y que me sigue a todas partes. No avanzo. Todo va a ir mal, siempre.

Y entonces llegó el sacacorchos.

Aunque racionalmente supiera que no era posible vivir en bucle, lo sentía así. No es posible sencillamente por el segundo principio de la termodinámica, el de la entropía.  En todo el universo los sistemas tienden al cambio y a reorganizarse con el tiempo. TODOS los sistemas cambian, incluidas nuestras vidas.

¡Anímate mujer, piensa en la termodinámica!

Al 99% de la población no le va a ayudar pensar en la termodinámica para digerir un duelo (igual a Stephen Hawking sí).  A mí algo que me ayuda mucho es pensar en un sacacorchos. Es muy  simple. Es que no soy Hawking.

Stephen Hawking fue un físico y una persona increíble.

De frente un sacacorchos parece un círculo. En un duelo es esa sensación de no avanzar y de dar vueltas sobre lo mismo. A veces hay unos momentos de luz y de repente ¡zas! otra vez el nubarrón sobre la cabeza. Parece que estás en un círculo infinito. Pero si miramos en sacacorchos de perfil nos damos cuenta que no es un círculo (lo podéis probar en casa, pero con supervisión de un adulto).

El sacacorchos es una espiral, avanza hacia delante, pero no en línea recta sino haciendo curvas. En los momentos difíciles, cuando me sentía en la casilla de partida (por enésimamil vez) me ayudaba visualizar mi camino como una espiral que avanza. Había un nubarrón grande, y parecía que volvía a lo mismo una y otra vez, pero, despacito, avanzaba.

No lo notas, pero avanzas.

Es muy lento, pero avanzas.

No te quedan fuerzas, pero avanzas.

Es la termodinámica, lo quieras o no, avanzas.

El círculo y la espiral son la misma realidad, pero desde distintas perspectivas. Cuando te sientas en bucle, cuando pienses que no vas a salir del duelo acuérdate del sacacorchos, la vida sigue una línea en avance, con curvas, vueltas sobre lo mismo y desvíos, sí, pero en avance.

Según la termodinámica, un duelo podría ser como un sacacorchos.

8 thoughts on “Según la termodinámica un duelo es como un sacacorchos

  1. Me había tu«r»bao una poquita y, como me pasa a veces, cuando iba a entrar en trance, me despertó un acojone vital que se llama «no avanzas». Y después me vino otro llamado «y con la edad, esto solo puede ir a peor». Y luego me he leído lo del zacacorsho. Y me ehtoy tomando una Granola de shocolate.

  2. Hola Paloma! Tu nota del sacacorcho me ha traído a la mente dos cosas de manera casi simultánea e inmediata.
    La primera es el espiral del razonamiento dialéctico y la otra una pintura preciosa llamada la “lámpara del minero” (es una pintura muy oscura en la que hay una luz notoria en un lugar muy oscuro que podría se un socabon: la leyenda de la pintura es “oscuridad que a pesar de todo tiene luz”). La idea del sacacorcho en sus 2 dimensiones es magnífica y puede ser un enfoque con el que podemos afrontar la vida, es decir: así no nos demos cuenta seguimos avanzando. Un abrazo y muchas gracias.

  3. Me gusta la metáfora del sacacorchos… Las metáforas aportan claridad, y transmitidas desde alguien en quien confían aportan algo de dulzura en el amargor del proceso. Seguro que a alguien le estás ayudando.
    Te la copio con permiso 🙂

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